Shakespeare y Cervantes son dos de los autores más reconocidos
de la historia de la literatura, debido a la gran importancia y enorme
influencia que han tenido hasta nuestros días en miles de autores. Sus vidas y
obras han sido estudiadas con gran detenimiento por distintas investigaciones y
países, de estos estudios se han podido observar unos paralelismos tanto en su
vida como en sus obras. Pero antes de entrar en estos paralelismos, ¿quiénes
fueron realmente William Shakespeare y Miguel de Cervantes?
WILLIAM SHAKESPEARE

Contrajo matrimonio muy temprano, a los 18 años, con Anne
Hathaway, mujer que tenía 26 años en aquella época. Su matrimonio fue bastante
infeliz, ya que pasaban largos periodos de tiempo separados y su único hijo varón
murió a los 11 años.
Shakespeare renovó completamente el teatro con sus magníficas
obras como por ejemplo las comedias Romeo
y Julieta o Sueño de una noche de
verano y sus tragedias Macbeth o Otelo. Pero sin duda su obra estelar es Hamlet, obra en la que se mezclan
elementos trágicos y cómicos en un mismo personaje, el protagonista Hamlet. Hamlet fue representada durante 10 años
seguidos en el célebre teatro The Globe en Londres.
El final de vida de Shakespeare fue algo turbulento y
desgraciado.
MIGUEL DE CERVANTES
Miguel de Cervantes Saavedra fue un novelista, poeta y
dramaturgo español que nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares. Se
formó como escritor en época renacentista y vivió el arranqué del Barroco, por
lo que su obra tiene grandes influencias renacentistas, aunque esté situada en
el Barroco.

En 1605, cuando se instaló en Valladolid acabó de escribir
la primera parte de su gran obra El
Quijote de la Mancha. En 1615, tras la gran acepción que tuvo la primera
parte, publicó la segunda parte de El Quijote.
Un año más tarde en 1616 cayó enfermo y acabó muriendo el 22 de abril en
Madrid.
PARALELISMOS
Parece que tuvieron unas vidas completamente separadas, pero
varios estudios demuestran lo contrario. ¿Cuáles son estos paralelismos en las
vidas y obras de estos dos célebres escritores?.
1. Ninguno de los dos mandó hacerse un retrato, por
lo que hoy en día no se conserva ninguna imagen exacta de sus rostros. Las imágenes
que conservábamos son retratos que pintores realizaron una vez ellos estuvieron
muertos. Estos están basados en información poco precisa, por lo que los
rostros que creemos que ambos tenían pueden ser completamente diferentes a los
que tuvieron en vida.
2. Se les suele calificar como padres de la
literatura española e inglesa y, aunque pueda sonar un poco exagerado, no lo es
tanto. Hablando de Cervantes, su obra Don
Quijote de la Mancha, es considerada la primera obra moderna y una de las
más importantes de la literatura universal. También cabe destacar que es el
segundo libro más traducido, solo por detrás de La Biblia. Hablando de Shakespeare su obra marcó un antes y un
después en la literatura inglesa, pero no solo eso, sino que ha Shakespeare se
le atribuye la invención de unos 1700 términos y expresiones.

4. Murieron casi el mismo día. Aunque no se sabe
con exactitud las fechas de sus respectivas muertes, todo apunta a que ambos
murieron cerca del 23 de abril. A pesar de esta incertidumbre, hoy en día se
celebra cada 23 de abril el día del libro y se conmemora a estos dos magníficos
escritores.
5. Ambos tienen un misterio en torno a sus tumbas.
En el caso de Shakespeare está enterrado en la Iglesia Trinity de su pueblo
natal, aunque hay una leyenda que dice que este se llevó a la tumba una serie
de obras inéditas que jamás conoceremos. En el caso de Cervantes esta
incertidumbre es incluso mayor, ya que se desconoce el sitio donde está enterrado,
por lo tanto, hoy en día todavía no sabemos donde yacen sus restos.
Aunque todos estos paralelismos son especulaciones de
diversos estudios, no son para nada exactas. Eso sí, hubieran llevado o no
vidas paralelas, lo que sí se sabe con exactitud es que fueron dos excelentes
escritores que jamás serán olvidados y sus obras serán siempre leídas, ya que
sea la época que sea sus letras no dejan indiferente a nadie.
BIBLIOGRAFIA
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